Las leyes existen para que la convivencia en sociedad pueda ser llevada con la mayor paz y armonía posible. Todos estamos obligados a respetarlas y la mayoría está de acuerdo en hacerlo. Pero también sabemos que algunas de estas normas son anticuadas y, a veces, hasta ridículas.

Hay muchos ejemplos de leyes absurdas. En Inglaterra es ilegal morirse en el parlamento, en Ohio esta prohibido tener un pez borracho y en Bélgica no le dejan poner una puerta de garaje al señor del que vamos a hablar a continuación.

El señor de la foto es un ciudadano belga que se jubiló hace ya algunos años. Este hombre regentaba una tienda situada debajo de su domicilio y, una vez retirado de toda actividad comercial, decidió reutilizar el antiguo local de su tienda para convertirlo en un garaje donde aparcar su auto.

Pero este señor no contaba con que su ayuntamiento le denegaría, tajantemente, la posibilidad de construir una puerta de garaje en dicho emplazamiento. Suponemos que esta prohibición se debería a motivos de homogeneidad estética de la fachada.

La verdad es que no podemos entrar en si la prohibición está justificada o no, pero lo realmente interesante del asunto es que el jubilado, tras recibir la negativa, puso en marcha un plan para poder saltarse esa prohibición de manera legal.

Hola, soy un jubilado belga y las autoridades de mi país no me dejan poner una puerta de garaje aquí

Bien, no pondré una puerta

Pero si unas bisagras en el escaparate

Y unas ruedas en el muro

Ahora coloco unas pequeñas rampas

Y el coche sale como si nada

Vuelvo a colocar el muro en su sitio

Cierro el escaparate y aquí no ha pasado nada

Tal vez no sea el sistema más rápido, pero lo que no cabe duda es que bastante ingenioso. ¿Será legal este sistema? Pues no lo sabemos, pero este hombre se acaba de marcar un tanto en la escala de “pa’ chulo, yo”.

Fuente: Fishki

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